sábado, octubre 07, 2006

San Sebastián 2006 (II)



El primer contacto con la edición del festival de este año resultó ser un menú muy prometedor, sobre todo para lo que, escépticos de nosotros, temíamos encontrarnos.
Tom DiCillo fue uno de los directores más importantes del cine independiente norteamericano de los 90 y, no menos reseñable, el director de fotografía de Stranger than Paradise de Jarmusch. Su película Delirious es una sátira no todo lo incisiva que podría esperarse sobre el mundo del famoseo y los paparazzis. La falta de acidez, así como determinados momentos de excesivo azúcar, se ven compensados por las presencias de Steve Buscemi y Michael Pitt como protagonistas. La apertura con la canción de The Dandy Warhols es cojonuda, eso sí.

Ese mismo día pudimos ver la mejor película del festival, Lo que sé de Lola, de la que ya os hablé –y que junto a Volver, Remake, Honor de cavalleria, AzulOscuroCasiNegro e incluso Salvador conforma un año más que destacable en lo referente a la producción nacional–, y conocer a su director Javier Rebollo, todo un oasis de sedimentada sabiduría cinéfila entre nuestros ruedapelis patrios. Es tan loable su intención de huir de las interferencias cinéfilas en su obra como su reconocimiento de la imposibilidad de conseguirlo del todo, pues siempre hay algo de lo que has visto, leído, etc. y te ha marcado inscrito en tu subconsciente dispuesto a salir cuando es a ti a quien le toca plasmar emociones.

En este festival llegó el momento de que me desvirgara con el director vivo que más años lleva en activo, todo un dinosaurio como don Manoel de Oliveira, que con Belle Toujours realiza un simpático apéndice a la notable Belle de Jour de Buñuel. Aunque tenía mis comprensibles temores la experiencia fue del todo satisfactoria, reconozco que ayudada por la ajustada duración de la película. Si bien la cinta tiene el, para mí, acierto de no aportar nada a la obra buñueliana sí que es un excelente acercamiento a las constantes del cine del portugués: largos diálogos intercalados con largos silencios, realmente pausado ritmo narrativo y un peculiar sentido del humor.



Otra de las películas más sobresalientes que se pudieron ver fue The boss of it all, el nuevo trabajo de Lars Von Trier. El genial danés ha hecho una comedia intrascendente y divertidísima como base para la experimentación con el sistema de Automavision, consistente en la anárquica disposición de la cámara y toma de sonido que crea encuadres absurdos, cambios en la iluminación y el volumen de los diálogos, etc. Una vuelta a la experimentación del cine como juego que a buen seguro le valdrá las críticas de los de siempre, si es que esta vez no se detienen ante la estupenda comicidad del guión. Además, la película sirvió para comprobar que, a veces, Nawja Nimri ríe. En susurros, claro.



Bosque de sombras, la opera prima de Koldo Serra, no deja de ser un homenaje al cine setentero, desde el Peckinpah de Straw Dogs hasta el spaghetti-western, pero... ¡qué demonios! Está excelentemente rodada sin florituras, los lluviosos bosques de Artikutza permiten crear una atmósfera estupenda y todos los intérpretes están sobresalientes en sus papeles. El principal problema es la sensación de repetición, no aportar absolutamente nada nuevo al género más que una demostración de conocer bien sus mecanismos. Hay que esperar con interés la evolución del director.



En un principio el proyecto Paris je t’aime tenía su gracia como segunda actualización de la sesentera Paris vu pair..., pero al final se ha quedado en una colección de esbozos anecdóticos en el mejor de los casos (Cuarón, Tykwer, Natali, Assayas –en lo que prácticamente parece una escena descartada de Finales de agosto, principios de septiembre–, Coen, ¡Coixet!) y de tonterías aborrecibles en el resto. Para ver el inicio de distintas historias de amor en la ciudad de las luces –¡y en las que se vea la ciudad de verdad!–, muchísimo mejor la joya rohmeriana Les rendez-vous de Paris, garantizado. Para sus fans que sé que leen este blog, el segmento dirigido por Gus Van Sant es una piltrafa, precisamente por carecer del belatarrismo de sus últimos largometrajes.



Aparte de por DiCillo, el cine indie estadounidense tenía su característica representación recién llegada de Sundance en Little Miss Sunshine, que empieza siendo la enésima repetición de la misma fórmula temática que tan buen resultado viene dando en el festival de Robert Redford –conjunto de personajes/familia disfuncional– y termina por estropearse con una excesiva atmósfera de producción Disney con cucharadas de moraleja y momentos verdaderamente sonrojantes. Por el camino hay tiempo para gags estupendos y el disfrute con el genio cómico de Steve Carrell.

Genio cómico del que carece por completo Click, que fue presentada en Donosti por su director y los actores principales (imagen subjetiva). Dejemos a un lado el indigesto y pringoso mensaje capriano de la película y centrémonos en la gran estrella, David Hasselhoff, quien pareció tomarse su aparición en San Sebastián con el mismo espíritu de sus cameos en Dodgeball o la película de Bob Esponja. Visiblemente alterado en su comparecencia ante los medios, gafas de sol mediantes, la irrupción de The Hoff en la sala de prensa fue chapurreando en español distintas expresiones y saludos a voz en grito –una gran demostración de cómo tiene asumido nuestro comportamiento en el extranjero–. Toda la retaíla de caras, muecas y gestos que hizo durante la rueda de prensa mientras era fotografiado al tiempo que hablaban sus compañeros no habrían pasado de vacía anécdota de no ser porque en cierto momento arrancó en un amago de bailar que terminó en canto del famoso hit-parade por el que es conocido el folclore español más allá de nuestras fronteras, la Macarena. Ante tal ambiente, normal que cuando Kate Beckinsale –que se había estado paseando por la playa con sus tacones super-fashion– recibió preguntas de un periodista inglés se sintiera descolocada. Quizás ya no tanto que empezara a hablar de su vida sexual, pero esa es otra historia.

Y poco más que añadir, sólo que la ganadora que pude ver, Half Moon de Ghobadi es tan blandurria como Las tortugas también vuelan, pero en esta ocasión además intrascendente y con soporíferas ínfulas poéticas. A evitar en cuanto se estrene con el bombo de la Concha. En cuanto a la francesa Mon fils a moi, proyectada en los días anteriores a mi llegada, todo lo oído al respecto –salvo por parte del jurado, claro– era malo como poco, pero el hecho de contar con toda una señora actriz como Nathalie Baye ya hace que quiera verla.

Por consideración con los lectores y por lo ladrillero que ha resultado el post –qué le voy a hacer, el gancho de Hasselhoff solamente daba para una partición– me he limitado a mencionar únicamente las películas rescatables. Del resto, creedme, cuanto menos sepáis mejor. Ahora toca esperar que para el año que viene las cosas cambien, la organización abra un poco los ojos, entre sangre nueva o los patrocinadores den dinero de verdad, pero o se ponen las pilas con las películas o Roma le va a poner las cosas verdaderamente difíciles. Aunque la ciudad y los txakolis siempre estarán allí para nosotros, claro, pero esperemos que no hagan que el (buen) cine se quede en mero secundario.

6 Comments:

Blogger Libertino said...

hola mr!!!!
yo estoy atacado, no paro de currar y no tengo el tiempo q

7 de octubre de 2006, 18:55  
Blogger Libertino said...

aaaaagh!!
enter sin kerer!!!!!!!!!
decía que no tengo el tiempo que os mereceis mis linkeados,a ver si descanso un poco.
el sábado que viene, claro
Puaj!

7 de octubre de 2006, 18:56  
Anonymous Noel said...

Una grandísima crónica en dos partes: la he disfrutado un montón.

A ver si estrenan pronto "Bosque de sombras" y la de Lars Von Trier. "Las tortugas también vuelan" es una invitación al suicidio.

8 de octubre de 2006, 14:52  
Blogger Señor Toldo said...

Gracias!
Se me olvidó señalar que la de Lars Von Trier resulta especialmente recomendable para seguidores de The Office, con unos personajes y una trama que no desentonarían en la serie de Ricky Gervais.

8 de octubre de 2006, 16:46  
Blogger Alvy Singer said...

Jajajajajaa "Las tortugas también vuelan", xD eché una siesta tremenda aquel día.

¡Grandiosa crónica! Sinceridad y que ganas de ver al Peckimpah reciclado de Koldo Serra.

8 de octubre de 2006, 20:48  
Anonymous sazmann said...

Muy disfrutable tu repaso del Festival, Señor Toldo.
Me has despertado el gusanillo de ver la de Javier Rebollo. No tardará en caer.
Saludos

14 de octubre de 2006, 23:01  

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