viernes, marzo 14, 2008

Yo canto a la mañana que ve mi juventud

Con el considerable revuelo interneteril producido por la votación popular para elegir al representante español de este año en Eurovisión (de cuyo resultado el mejor analista ha resultado Noel, sabiendo ver a la chorrada como epítome de la propagación viral por internet, lugar de donde procedieron mayoritariamente las votaciones a un programa de televisión que ni siquiera fue lider de audiencia en su franja), me sorprende que entre los descontentos con el resultado no se haya rescatado la genial película de Iván Zulueta de 1969.


Un, dos, tres, al escondite inglés fue concebida como revulsivo cómico y ye-ye frente al triunfo de Massiel el año anterior en Eurovisión con el "La, La, La" (como pueden ver, muy pocas cosas han cambiado si 40 años después es "Chiki-Chiki" la canción enviada; como en el inexistente tránsito del s.XVII al s.XIX, seguimos siendo la misma España) en el programa favorito de la familia Franco, y supuso todo un despliegue creativo para Zulueta, encargado de la dirección y los decorados mientras improvisaba día a día de rodaje el guión junto a Jaime Chávarri y José María Íñigo. Seguramente muchos fans de La Casa Azul se sientan identificados con sus popperos protagonistas, que no están dispuestos a consentir que España se presente al festival de Mundocanal con la insufrible canción aquiescente con el Régimen seleccionada y, para evitarlo, se dedican a eliminar uno a uno a los grupos encargados de interpretarla. Más allá de esta oportunidad para que desfilen por la pantalla con su propio video-clip unos cuantos grupos del momento (Shelley y la Nueva Generación, Los Buenos, Los Íberos, Los Pop Tops, etc.) y grandes momentos para el recuerdo antológico del cine español, la película es toda una cascada de situaciones delirantes e inconexas, actuaciones alocadas, estética psicodélica y construcción de ideales decorados pop que no tardan en ser destruidos (Zulueta juntando la admiración con la crítica al exceso, binomio que tan bien conocía tras su paso por el legendario Último Grito). Cercano al desenfado de Richard Lester en sus películas con los Beatles y con una pizca del experimentalismo pop de William Klein, esta película también puede ser un consuelo ideal para los decepcionados con la deriva hacia el humor chusco e imbécil por parte de El Terrat, cuyo único aliciente restante es ver a Silvia Abril (la Amy Poehler patria) descoyuntándose en Belgrado.

4 Comments:

Blogger Gregorio Luri said...

Le confieso mi interés por el fenómeno, que ha conseguido que de nuevo se vuelva a hablar de Eurovisión. ¡Y que lo hagan los jóvenes!
He visto varias veces las reacciones del público y del jurado tras conocer los resultados. Desde el gesto de desolación del Uribarri (¡que mira que nos ha hecho tragar ruedas de molino) hasta los gritos del público cabreado gritanto "tongo" y, sobre todo, esa joya: "Si eres español, retírate".

17 de marzo de 2008, 13:05  
Anonymous Noel said...

Gracias por la mención, pero le advierto de que el tema puede tener consecuencias no deseadas, como comentarios idiotas en su blog, el desprecio de Felipe Fresón y lo que es peor: mails ininteligibles firmados por gente de cuarenta años que escribe como una quinceañera y amenaza con una saña casi siciliana. Que te ríes, pero al cuarto mail ya empiezas a sospechar que no se van a cansar nunca...

17 de marzo de 2008, 17:52  
Blogger Danzante said...

:)

Me alegro de volver a verle por aquí.

La verdad es que se ha montado revuelo de una auténtica chorrada. En fin.

Un saludo!

23 de marzo de 2008, 22:08  
Blogger GO said...

Creo que lo sucedido con el chiki-chiki es, cuanto menos, un buen golpe a lo rancio.

Y al subnormal del Wikimandias, creador de Amo a Laura,que ha visto cómo su propio invento se le ha acabado comiendo con patatas.

Siiii, amigo. Ya estoy de vuelta.

8 de abril de 2008, 4:22  

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