lunes, mayo 09, 2005

Absurdez de muñeca

Post políticamente incorrecto ahead.

Desde hace unos meses vivimos una nueva plaga fruto de nuestros queridos diseñadores de estrategias de marketing. Es un fenómeno al que a mí me gusta referirme específicamente como "las putas pulseras". Seguro que lo habéis visto por la calle, en el metro, en clase, en la oficina, en el Congreso de los Diputados, en Coppelia. Todo el mundo con pulseras de color rojo o amarillo en las muñecas. ¿Qué es esto? Asociación mental: nazismo, Alemania, años 30, ciudadanos marcados, judíos, homosexuales, gitanos. Asociación mental: ganado.


Todo empezó cuando la Fundación de Lance Armstrong comenzó a comercializar pulseras de este tipo para ayudar a los enfermos de cáncer. Hasta aquí todo bien. Ningún problema. Es más, iniciativa estupenda para racaudar fondos y ayudar en la lucha contra el cáncer. Es necesario promocionar efectivamente estas causas sociales. El problema es cuando el concepto queda totalmente desvirtuado. Y esto viene producido por el impredecible éxito que tuvieron las pulseras.


Según una página que he encontrado por ahí -como buen estudiante de periodismo, soy meticuloso citando mis fuentes-, las pulseras LiveStrong de Armstrong son tan exitosas por aplicar concienzudamente las 4Ps del marketing: un producto claro y tangible -esto es que si te pones la pulsera la gente te la verá y sabrá lo buena persona que eres y lo comprometida socialmente que estás, que nunca viene mal si haces algo bueno que los demás se enteren bien-, un buen precio, se pueden comprar en tiendas específicas (place) y cada persona que lleva el producto contribuye a su promoción.

El éxito ha sido tal, que más gente no ha tardado en subirse al carro, lo que ha contribuido a la frivolización del acto de comprarse una pulsera LiveStrong -a lo que también contribuyeron los más de 20 millones vendidos que la han puesto tan de moda-. Hay de todo: azules contra los abusos en los colegios británicos o por las víctimas del Tsunami, de colores contra el SIDA, blancas y negras contra el racismo, etc... La más desquiciante de todas, las rojas para apoyar la candidatura de Madrid como sede de los JJ. OO. de 2012 (!!!!!).


Sobra decir que dudo mucho que ya nadie que se compre una de estas tiras de silicona se preocupe realmente por ayudar en la lucha contra el cancer o el SIDA -por nombrar las que pueden aportar ayudas tangibles-, sobre todo porque casi todo el mundo las adquiere de forma extra-oficial o falsificadas. La solidaridad se ha convertido en una nueva fashion victim.


Qué es eso de la silicona. Las pulseras, de cuero de toda la vida. Yo llevo una desde enero. Me siento obligado a buscarle un significado. Desde el domingo lo tengo claro: luto por el futuro nacimiento. Una vez más, gracias, España.

3 Comments:

Blogger sunes said...

Sí, es penosamente lamentable. Es muy triste que haya gente que se ponga esas pulseras en función de la ropa que lleve ese día. Una vez más, se demuestra que la gente no tiene verdadero interés por nada y que el máximo compromiso al que podemos llegar es al de comprarnos una pulsera de plástico. Además, no encuentro nada más cínico que Nike venda las pulseras contra el racismo cuando es la primera empresa (leáse No logo de Naomi Klein) en explotar a personas por el simple hecho de vivir en países menos desarrollados. Explotan a aquéllos que no son occidentales. Just do it!

10 de mayo de 2005, 0:03  
Blogger KesheR said...

YO NUNCA ESCRIBO EN MAYÚSCULAS, PERO HOY HARÉ UNA EXCEPCIÓN. ESTAS PUTAS Y ESTÚPIDAS PULSERAS SON FRUTO DE LA ALIENACIÓN MÁS DEPRIMENTE DEL ESPAÑOLITO DESEOSO DE ENCAJAR EN LA SOCIEDAD. Algo tan aparentemente inocente como llevar una pulserita amarilla, para mí simboliza la pérdida de la individualidad y la aceptación total y feliz de la globalización y el criterio único. De momento he tenido la suerte de no ver a ninguno de mis amigos con estas pulseras, porque la gente que las luce me lleva a pensar muy negativamente de ellos. Aún así, si un amigo mío llevase una pulsera intentaría hacerle recapacitar y darle un par de consejos.


Qué agusto me he quedado. Gracias, Sr Toldo, ya pensaba hablar de esto en mi blog y me ha ahorrado el esfuerzo.

10 de mayo de 2005, 8:21  
Blogger delirante said...

Jajajajaja, cuanta cordura... algo que no esperaba encontrar en absoluto en este blog!! ;)

La verdad es que el tema de las pulseritas trasciende de lo absurdo y alienante... me parece impresionante la capacidad de comida de coco que tiene la gente, la falta de iniciativa INDIVIDUAL y sobre todo, la pérdida de valores... a dónde vamos a llegar? por favor, las modas van a acabar con la especie humana para convertirnos en meros parásitos fagocitadores...

arggg!!!

10 de mayo de 2005, 22:34  

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